Co-creando restauración desde la gobernanza local en territorios costeros

Una de las preguntas que más nos hacen cuando hablamos sobre el proyecto que realizamos en Sisal o cuando necesitamos justificar la permanencia y la sostenibilidad de las acciones que tenemos consideradas es: ¿cómo y a qué nivel se involucra la comunidad en el proyecto y en las acciones que realizamos? ¿cómo demuestran su interés en la conservación? y, ¿cómo este interés se materializa en acciones concretas de cuidado al medio ambiente?

Tras socializar estas preguntas con colegas y asesores, viene a la mente el concepto de gobernanza local como pieza clave.

Desde los años 70, el litoral de la Península de Yucatán ha sido un epicentro de desarrollo turístico e inmobiliario que atrajo poderosas fuentes de inversión nacionales y extranjeras, principalmente en el Caribe mexicano. Hoy, la costa de Yucatán parece presentarse como un lienzo casi en blanco que promete nuevas oportunidades de crecimiento económico.

¿Podría este lienzo ofrecer un modelo distinto, uno verdaderamente sustentable?


Decidir en colectivo también es gobernanza

Hablar de gobernanza local es hablar de cómo se toman las decisiones en y sobre un territorio: quién participa, qué conocimientos se valoran y cómo se resuelven los conflictos entre los distintos usos del espacio y los recursos naturales. En una comunidad rural costera, ésta gobernanza suele estar atravesada por una mezcla de estructuras formales (como ayuntamientos, comisarías, programas federales) y prácticas comunitarias que operan muchas veces desde la experiencia, el conocimiento tradicional y la costumbre.

Si bien existen planes y programas de ordenamiento ecológico con la intención de regular el uso del suelo y preservar el entorno, estos instrumentos rara vez logran permear a la escala comunitaria. Así, frente al creciente interés por desarrollar estos territorios, se genera un limbo normativo que dificulta una toma de decisiones adecuada, legítima y sustentable.


La pregunta entonces no es solo cómo conservar el ecosistema y aprovecharlo al mismo tiempo, sino cómo fortalecer las estructuras locales que lo protegen. ¿Cómo se facilita la participación comunitaria informada? ¿Qué alianzas se pueden construir entre instituciones y comunidades? ¿Cómo se redistribuyen los beneficios del desarrollo sin comprometer la base ecológica que lo sustenta?

Gobernanza adaptativa

La crisis climática no sólo transforma los ecosistemas costeros: también pone a prueba las formas tradicionales de organizarnos y decidir. La adaptación debe comenzar desde la gobernanza; es decir, desde el modo en que una comunidad decide responder a los cambios no solo ambientales, sino también sociales, culturales y económicos.

Se requiere adoptar modelos de gobernanza más flexibles, más inclusivos, donde se incorporen voces que históricamente han sido marginadas. Modelos que valoren el conocimiento local y reconozcan su papel central en el cuidado del territorio. La toma de decisiones debe ser colectiva, corresponsable y en armonía con los ecosistemas que nos sostienen.

Adaptar la gobernanza local también significa pensar a largo plazo. No solo en función del siguiente programa o ciclo político, sino del bienestar de las siguientes generaciones. Y eso implica mirar la restauración no como un evento, sino como un proceso sostenido, profundamente político y social.

Sisal como ejemplo: restauración y gobernanza

Sisal es una comunidad costera en la Península de Yucatán que vive de manera directa las tensiones entre la conservación, el bienestar comunitario y el crecimiento del turismo y el desarrollo inmobiliario. Estas presiones externas provocan transformaciones rápidas y profundas en un territorio que es ecológicamente frágil y socialmente diverso.

En este contexto, el trabajo de nuestro colectivo ha demostrado que la restauración y la conservación deben ser también procesos sociales y políticos, profundamente arraigados en la comunidad. La creación de espacios de diálogo, talleres participativos, actividades educativas con infancias y jóvenes, la articulación con otros actores locales y la formación de capacidades son pasos hacia una gobernanza local más fuerte, más justa y más resiliente.

No buscamos imponer respuestas, sino abrir procesos. En Sisal, la conservación se ha convertido en un punto de encuentro entre generaciones, saberes y perspectivas. Una forma de imaginar y construir un futuro común.


Cuidar el territorio también es decidir sobre él

Apostar por la gobernanza local es confiar en que las comunidades saben y pueden decidir sobre su territorio. Implica reconocer el valor de la participación genuina, el poder de los acuerdos construidos desde lo colectivo y la necesidad de fortalecer nuestras capacidades para actuar frente al cambio climático.

En Reciclando Dunas, creemos que la restauración va de la mano con fortalecer el tejido social. Cuidar el territorio también es decidir sobre él. Y esa decisión, cuando se toma desde la base, con inclusión y compromiso, puede abrir camino a formas más justas y sostenibles de habitar el litoral.

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