Restaurando los bosques de las montañas de Costa Rica

De pequeño, mi abuelo me llevaba a visitar el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, uno de los ecosistemas más importantes de Costa Rica. Todavía recuerdo la fauna de este mágico lugar. Sin embargo, conforme fui creciendo vi cómo este paisaje se degradaba y cómo la vida de quienes dependían de él se volvían cada vez más difíciles.  Esta experiencia me motivo a trabajar por la conservación del ambiente y años más tarde a buscar una comunidad que necesitara apoyo para conservar el ambiente que les rodea.

Como respuesta, nació la inciativa ‘Bosque para Nacer Agua’ de la ONG Diwo Ambiental, que un grupo de jóvenes fundamos en 2016 y este año recibirá el apoyo del Foro Mundial de Paisajes para multiplicar su impacto. Desde 2018, el proyecto busca restaurar los bosques de montaña del Territorio Indígena Boruca. El objetivo es mejorar la calidad forestal, recuperar servicios ecosistémicos como la provisión de agua y promover su valorización, generando beneficios económicos directos para la comunidad.

La población participa en los procesos de restauración ecológica y la asociación de mujeres So Cagru, en su mayoría artesanas, ofrece servicios de turismo cultural a los voluntarios del proyecto –personas que colaboran con actividades como construir invernaderos y viveros, plantar árboles y seguir su crecimiento. Todo ello promueve la sensibilización socioambiental, tanto de los voluntarios como de las personas de la comunidad.

El cambio climático está generando que el abastecimiento de agua potable de las comunidades se vea afectado, los ecosistemas degradados no pueden hacer frente a estas afectaciones. La desigualdad aumenta principalmente en comunidades rurales e indígenas. Para nosotros en Diwo la restauración es ecológica y social, por lo que buscamos generar encadenamientos entre comunidad, restauración ecológica, turismo regenerativo y riqueza cultural, que permite a las comunidades restaurar sus ecosistemas, al mismo tiempo que se ven beneficiadas económicamente.

En la próxima década, se decidirá el futuro de la salud planetaria en frentes como el clima y la biodiversidad, y los jóvenes que hemos crecido con crisis como la del calentamiento global queremos ser parte del cambio para un futuro mejor. Debemos innovar, crear alianzas, investigar y apoyar a líderes jóvenes y de grupos minoritarios para romper con un modelo económico insostenible que ya nos está pasando factura. Y sobre todo, debemos ser la generación de la restauración ecológica. Aún estamos a tiempo. Juntos, podemos restaurar nuestro planeta en beneficio de todos los seres vivos.

Montañas de Boruca por Catalina Agüero, 2020.

Deja un comentario